El crecimiento regional exige comprender las diferencias entre mercados, los hábitos digitales y los factores que influyen en la confianza de los consumidores, advierte Sherlock Communications.
República Dominicana, octubre de 2026 – Expandirse hacia nuevos mercados latinoamericanos implica mucho más que replicar una estrategia que ya funcionó en otro país. Para las empresas dominicanas que buscan crecer fuera del país, las diferencias en conectividad, hábitos de consumo de información, plataformas digitales y contexto local pueden determinar la manera en que una marca logra conectar con sus nuevas audiencias y construir credibilidad.
La cercanía geográfica, el idioma y los vínculos comerciales con otros países de la región pueden facilitar el acercamiento, pero no garantizan que una estrategia de posicionamiento funcione de la misma manera.
Este desafío adquiere mayor relevancia en un entorno donde también está cambiando la forma en que las personas descubren marcas y consumen información. Según el Digital News Report 2026 de Reuters Institute, las redes sociales y las plataformas de video superan a los sitios web y aplicaciones de los medios como principal vía de acceso a las noticias; con un 54% frente al 51% que accede directamente a los medios digitales.
En República Dominicana, el 91% de la población utiliza internet, equivalente a aproximadamente 10,5 millones de personas, según Digital 2026 de DataReportal. Sin embargo, los niveles de conectividad varían considerablemente entre los países latinoamericanos. Esta realidad plantea una pregunta para las empresas que buscan expandirse: ¿cómo mantener una identidad regional sin perder relevancia ante públicos con necesidades, referencias y hábitos diferentes?
Desde Sherlock Communications, agencia de comunicación estratégica con experiencia en América Latina y el Caribe, señalan que el reto consiste en combinar una visión regional con conocimiento local, especialmente cuando una empresa necesita construir reputación desde cero.
Por ejemplo, un mensaje que funcionó en República Dominicana puede tener una recepción muy distinta en audiencias de Costa Rica, Guatemala, El Salvador o Panamá. Por eso es clave comprender al consumidor, el entorno competitivo y la dinámica de la comunicación en cada país antes de replicar mensajes, formatos o inversiones.
“Existe una tendencia a mirar a América Latina como un solo mercado debido a la cercanía geográfica y a que compartimos características y desafíos. Pero cada país ha construido su propia relación con los medios, las marcas y el consumo digital, y también existen matices y diferencias culturales. El trabajo de localización comienza justamente cuando la empresa comprende estas diferencias”, afirma Patricia Zylberman, directora general de Sherlock Communications.
Hablar el mismo idioma no significa conectar de la misma manera
El lenguaje, las imágenes y las referencias culturales también influyen en cómo una campaña es recibida por el público. Traducir el contenido del portugués al español, por ejemplo, no resuelve las diferencias de vocabulario, tono o humor e, incluso entre países que hablan el mismo idioma, la comunicación puede sentirse distante cuando no se consideran las particularidades de cada región.
El Bad Language Report 2024, una investigación de Sherlock Communications realizada en seis mercados latinoamericanos, encontró que el 77% de los consumidores encuestados había evitado comprar a empresas internacionales por errores de comunicación evitables, como traducciones deficientes o imágenes que no representaban adecuadamente a sus públicos.
Para las empresas dominicanas, esto significa que la adaptación cultural debe considerarse desde la planificación de su expansión, y no únicamente al momento de traducir una campaña o lanzar un producto.
La confianza debe construirse en cada mercado
El calendario local es una de las principales características que deben tenerse en cuenta, puede cambiar por completo el contexto en el que un mensaje será recibido en República Dominicana. Durante periodos electorales, de grandes eventos deportivos, feriados o debates regulatorios, el ritmo de las noticias se acelera, algunos temas se vuelven más sensibles y las reglas para publicidad y promoción de contenidos exigen especial atención; así, una campaña regional puede competir por espacio con una agenda intensa o enfrentarse a restricciones que no existen en otros mercados.
Conocer el mercado es fundamental para cualquier planificación
De acuerdo con Sherlock Communications, una operación regional no exige rehacer la estrategia en cada país, sino comprender al público y al mercado de cada región. El objetivo, el posicionamiento y los mensajes centrales pueden servir de base común, pero la ejecución debe reflejar las condiciones de cada mercado.
Para ello, se recomienda estudiar al público, el entorno competitivo y los canales más relevantes antes de definir dónde invertir y qué argumentos requieren mayor contexto. Este análisis debe formar parte de la planificación antes de que la estrategia esté lista.
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