China y Pakistán impulsan un alto el fuego en la guerra de Irán tras la propuesta de paz consensuada por ambos países mediadores después de la reunión que mantuvieron en Pekín Wang Yi, ministro de Asuntos Exteriores chino, y su homólogo paquistaní, Ishaq Dar.
La nueva propuesta de alto el fuego para la guerra de Irán incluye el cese de los ataques armados, la entrega de ayuda humanitaria a zonas afectadas por el conflicto bélico y el inicio de las conversaciones de paz lo antes posible, basadas en el principio de preservar la independencia y la seguridad de Irán y los Estados del Golfo.
Durante el nuevo periodo de conversaciones para alcanzar la paz definitiva todas las partes implicadas se comprometerían a no realizar ataques armados.
Según la propuesta establecida por China y Pakistán, los bandos participantes en la guerra cesarían de inmediato los ataques contra infraestructuras críticas, incluidas las instalaciones de energía, de desalinización y de generación eléctrica, así como contra infraestructuras nucleares con fines pacíficos, como las centrales nucleares de la República Islámica. Las partes permitirían el paso seguro y oportuno de buques civiles y comerciales, restablecerían el tráfico normal a través del estrecho de Ormuz lo antes posible y concluirían un acuerdo para establecer un marco de paz integral basado en los principios de la Carta de las Naciones Unidas y el derecho internacional.
El propio Ishaq Dar confirmó al medio Axios que esta propuesta se definió tras el encuentro con el ministro Wang Yi. “Es evidente que se trata de una iniciativa equilibrada en la que hemos coincidido, y todos estaremos encantados de apoyarla”, indicó el ministro de Asuntos Exteriores paquistaní.
Papel importante de China
El hecho de que China impulse esta propuesta de paz para detener la guerra de Irán es importante por su influencia tanto política como económica sobre la República Islámica. En este sentido, cabe recordar que el gigante chino es socio comercial preferente de Irán y el mayor importador del petróleo persa.
Una situación que sitúa a la República Popular de China como un actor que puede influir bastante en las intenciones políticas del régimen de los ayatolás.
También cabe indicar que China tiene una gran influencia en el escenario geopolítico internacional al ser una potencia que incluso discute la supremacía mundial de Estados Unidos planteando un mundo multipolar que no esté sometido a un único liderazgo estadounidense global. Y Estados Unidos tiene en cuenta también lo que pueda opinar China en cuestiones relevantes como en este caso la guerra de Irán.

Postura estadounidense
El hecho de que Pakistán haya avanzado tanto en una propuesta de paz, en este caso con China, puede denotar que Estados Unidos vería con buenos ojos esta mediación y podría atenerse a lo estipulado en el plan de alto el fuego trazado por China y Pakistán.
Pakistán ha venido mediando en las últimas semanas, junto con otros países como Egipto, Turquía o Arabia Saudí, para lograr un cese de hostilidades en la guerra de Irán, y es un interlocutor importante para los contactos indirectos entre la República Islámica y Estados Unidos.
Irán ya ha manifestado que estaría dispuesto a poner fin a la guerra si se le dan garantías de que no sufrirá nuevos ataques, como indicó el presidente Massoud Pezeshkian.
Mientras, Donald Trump, presidente de Estados Unidos, ha asegurado que Estados Unidos saldrá de Irán “muy pronto”, dentro de “dos, quizás tres semanas”, independiente de que se alcance un acuerdo, y que el estrecho de Ormuz, bloqueado por fuerzas iraníes, no supone un problema.

Hay interés por lo tanto de terminar con una guerra que comenzó el 28 de febrero con los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel contra Irán después de que fracasasen las negociaciones con la República Islámica para limitar el programa nuclear iraní al uso civil de cara a evitar el enriquecimiento excesivo de uranio y la proliferación de armamento nuclear. Y después de que el país israelí hubiese seguido insistiendo en la amenaza regional que supone el programa de misiles balísticos de Irán, al cual Teherán no ha querido renunciar nunca.
Estados Unidos e Israel atacaron infraestructuras importantes iraníes, tanto energéticas como militares, y el golpe fue importante, incluso con la muerte de diversos dirigentes persas, como el mismísimo ayatolá Alí Jamenei.
La República Islámica contestó a estos ataques con ofensivas contra intereses estadounidenses en países del Golfo vecinos, sobre todo contra bases militares, y con el bloqueo del estrecho de Ormuz, principal zona de paso del comercio petrolero mundial, que provocó una grave crisis económica con el incremento mundial del precio del petróleo y combustibles.
Parece que, con el paso del tiempo y la mediación, se puede llegar a un importante alto el fuego.
Fuente: https://www.atalayar.com/

