17 de junio de 2026
Sol del Este RD
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OPINIONES

Abra el ojo, Señor presidente: los peligros no siempre vienen de afuera

Por: Luis Ma. Ruiz Pou-

 “No se logra nada sin riesgolo único seguro, es que no hay nada seguro”

En la historia política, los mandatarios rara vez caen por los ataques de sus adversarios declarados. La verdadera amenaza suele incubarse en los pasillos del poder, disfrazada de amistad, asesoría o alianza. El enemigo externo es visible, pero el interno se oculta bajo la máscara de la lealtad.

Un político tiene que mantener su prestigio frente a sus seguidores y guardar la distancia mediante la vigilia permanente de sus actuaciones, además, debe defender sus principios con el mantenimiento metódico y escrupuloso de su palabra con amor y exactitud; de ahí que, debamos de poner cuidado en nosotros mismo para evitar un fracaso por despreocupación, descuido o negligencia.  Lógico, los políticos actúan de acuerdo a las circunstancias.

Al juramentarse Luis Rodolfo Abinader Corona como presidente, recibió un país con dificultades económicas, de acuerdo a lo informado por él mismo. Ahora se le agrega la caída de la economía en los EUA, como consecuencia de la guerra rusia/ucrania, las deportaciones de ciudadanos dominicanos, los aranceles en contra de varios países aliados a las exportaciones hacia esa nación y la megalomanía políticas del presidente Donald J. Trump., que, ha distanciado a potencias que fueron aliadas y desmoralizando a su Grupo Maga.

A pesar de las dificultades recibidas de pasada administración, el presidente ha  obtenido logros importantes como: El turismo con la entrada de 11,268,973 visitantes en el periodo enero-diciembre 2025- Lucha contra el narcotráfico, incautaron más de 48.3 toneladas de drogas en el 2025 – Aduanas superó los RD$266,100 millones en recaudaciones, más de RD$11,300 millones por encima del año anterior- La inauguración de Punta Cana Free Trade Zone (PCFTZ), el primer Centro Logístico Aéreo, Industrial y Parque de Zona Franca de la región y otros logros.

Con todos estos beneficios; señor presidente, el riesgo no está en la oposición que grita desde la plaza, sino en los susurros que se deslizan en su despacho. Cuídese de los asesores que convierten la complejidad en fórmulas mágicas; de los teóricos que confunden la economía con un laboratorio sin pueblo; de los periodistas que buscan provocar más que informar; de los dinosaurios políticos que añoran privilegios perdidos y conspiran para recuperarlos; y de los supuestos aliados que, bajo el disfraz de cooperación, condicionan cada paso de su gobierno.

La política es un terreno minado por intereses. El partido propio puede ser refugio o campo de batalla, según la claridad con que se distinga entre quienes trabajan por el proyecto común y quienes lo usan como trampolín personal. La lealtad verdadera no se mide en aplausos ni en fotos, sino en la coherencia entre discurso y acción.

Los medios de comunicación han reseñado casos en que han sido involucrados funcionarios y militares de altos y medio rango que, de acuerdo con el Departamento de Ética Gubernamental, habría sometido varios expedientes de corrupción administrativa, que involucra a funcionarios de la administración pública y las extradiciones de miembros del partido en el gobierno acusado de tráfico y lavado de activo provenientes del narcotráfico.

El poder, Señor presidente, no se pierde por un golpe frontal, sino por la erosión silenciosa de quienes dicen estar cerca para protegerlo. La historia está llena de mandatarios que confiaron demasiado en sus círculos íntimos y terminaron aislados, debilitados, traicionados.

Abra el ojo, Señor presidente: los enemigos más peligrosos no se sientan en la acera de enfrente, sino en la mesa de al lado. No se trata de desconfiar de todos, sino de distinguir con rigor quién está para servir al país y quién está para servirse de él. Porque si no se cuida de los falsos amigos, no será la oposición quien lo derrote: será su propio entorno quien lo derrumbe.

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